“Vi que buscaban ayuda y dije: yo”

Oriol Puig. Cofundador de la campaña #1català1arbre tras el incendio en el Alt Empordà.

27 años. De Barcelona. Su vínculo con LLançà va más allá del típico veraneante que sólo va unas semanas al año. Grado superior en Telecomunicaciones Informáticas y otro en Sonido. Experto en nuevas tecnologías y redes sociales. Actualmente desempleado. Frase: “No ploris per la terra que lluita, lluita per la terra que plora” Anónimo.

Héroe

Unas de las noticias más tristes que han sucedido a lo largo de este verano han sido los varios incendios que han asolado nuestro país. En Cataluña el más grave afectó a la comarca del Alt Empordà (Gerona). Una insensata colilla arrojada desde un coche provocó que, desde el domingo 22 hasta el viernes 27 de julio, se quemaran más de 14.000 hectáreas. Las llamas acabaron con la vida de cuatro personas, los cultivos y terrenos de muchos propietarios y las vacaciones de miles de turistas. Ante tal desgracia pocas cosas buenas se pueden destacar. Sin embargo, me atrevo a presentaros a Oriol Puig, un chico que decidió que podía servir a los demás y creó #1català1arbre para “reclutar a todos los voluntarios que se solidarizasen con el Empordà”. Para él, sus héroes son “los bomberos, forestales y voluntarios que se jugaron la vida para acabar con el fuego”. Para mí, aunque huya de personalismos, él también es un héroe. Es de agradecer que, de forma altruista, haya destinado sus vacaciones a buscar lo mejor para su tierra.

¿Cómo recuerda el 22 de julio?

Son de esos días que no se olvidan. Estaba en Roses con unos amigos comiendo una paella en una cala preciosa. Como soy Twitteradicto empecé a ver en el móvil que hablaban de un incendio en La Jonquera. Y vimos como el humo llegaba hasta el Cap de Creus.

Debían estar preocupados…

Leía en las noticias que el fuego avanzaba a cuatro kilómetros por hora y me vinieron recuerdos de un incendio que hubo en el año 2000 por la zona. Teníamos que hacer algo, lo que fuese, no podía ser que se estuviera quemando otra vez.

¿Qué podían hacer?

Empecé a dar difusión a través de las redes sociales. La N-260 estaba atascada desde Figueres hasta Portbou al haber sido desviadas tanto la AP-7 como la N-II. Fuimos por carreteras secundarias para intentar llegar a la zona del fuego pero estaba todo cortado. Queríamos ayudar en cualquier cosa que nos pidiesen.

Era peligroso…

Sentíamos una impotencia bestial. Ver en llamas la tierra por la que paseas, que te ha visto crecer y que te han enseñado a querer, es horrible.

A todos nos dolió…

Estábamos tristes, llorando y desolados porque se estaba quemando nuestra tierra. Pero vimos que no estábamos solos, detrás estaba todo el país. Hubo un boom de solidaridad.

Gente anónima extraordinaria.

Cuando abrieron el pabellón municipal para todos aquellos que habían quedado atrapados en la carretera, mucha gente del pueblo vino a aportar su granito de arena. Todos ayudaban en lo que hiciese falta: se hicieron bocadillos, se trajeron mantas y colchones… hubo un momento en que vi que éramos demasiados voluntarios y sentí un gran orgullo.

¿Cómo surgió la campaña?

La mañana siguiente al despertarme vi un tweet de una chica (@annacamaca) que decía: “¿Algún webmaster para hacer una web para promover la replantación? #UnCatalàUnArbre #FocEmpordà”. Y le contesté: “Yo”.

Estaba predestinado.

Cogí el portátil, me fui a la plaza –donde cojo el wifi de casa de un amigo- e hice una web en quince minutos (*ver foto). Por experiencia sabía que los movimientos sociales u olas de solidaridad tienen un impacto muy fuerte al principio pero luego bajan irremediablemente. Así que añadí un formulario para que la gente, que desde el primer momento se mostrase solidaria con la causa, se apuntase.

¿Esperaban tanto éxito?

Quedamos impresionados. La web tuvo 35.000 visitas el primer día y al cabo de ocho horas de haber creado el perfil de Twitter nos enviaron un mensaje privado desde ‘Twitter en català’ diciéndonos que éramos la cuenta que había crecido más en un día.

¿Cuánta gente se ha apuntado?

En total han rellenado el formulario más de once mil voluntarios. Calculamos que acabaran involucrándose 1/3 de toda esa gente.

¿Cuál es el objetivo?

El objetivo es recuperar la zona quemada del Empordà, pero éste se ha ido adaptando a medida que hemos ido hablando con distintos expertos. Al principio tratamos de hacer la bola de nieve muy grande para conseguir el máximo de adeptos. Ahora seguimos estudiando como vehicular todo este voluntariado.

¿Qué puede adelantarnos?

Nosotros no vamos a decidir lo que vamos a hacer. Vamos a ser la herramienta de los que saben y de los que necesitan. Aún hay que encontrar un punto de consenso entre todos los expertos forestales. Algunos creen que no hay que reforestar y otros que sí, si bien también existe el debate sobre qué tipo de árbol es el adecuado. Las encinas son preferibles a los pinos, ya que éstos cuando hay un incendio son como una bomba -al explotar las piñas en llamas el fuego se propaga más rápidamente-.

Es más complejo de lo que pensaba…

Por eso pedimos un poco de paciencia. Seguramente no habrá ninguna acción masiva para plantar árboles pero sí acciones concretas que pondremos en la web para que la gente pueda apuntarse.

¿Por ejemplo?

Queremos hacer pequeñas plantaciones en sitios específicos para revertir el efecto negro. Cuando vas a un lugar en que está todo quemado, lo ves todo negro. En cambio, si ves un punto verde, ves que hay vida, es como una brizna de esperanza.

El verde siempre ha sido el color de la esperanza.

Es una forma de ayudar a los negocios, casas rurales y restaurantes de la montaña. Nosotros les damos los árboles y ellos se encargan de cuidarlos y mantenerlos.

Les serán de gran ayuda.

Ya tenían suficiente con las crisis como para que ahora les haya pasado esto. Algunos restaurantes han tenido que bajar el menú a mitad de precio. Estamos hablando de familias que no se les ha quemado la casa pero que pueden acabar perdiéndolo todo.

¡La mejor forma de ayudar al Empordà es seguir visitándolo!

Sin duda. Media comarca vive directamente del turismo. Se ha quemado un 10% del territorio, que no es poco, pero el Empordà conserva la misma riqueza que antes. La gente no ha de tener miedo de venir aquí.

P.D: Si quieres tener un recuerdo de esta entrevista en forma de camiseta con la frase “No ploris per la terra que lluita, lluita per la terra que plora”, click aquí.
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