“Me centro en los peores alumnos para que vean que con esfuerzo se puede aprobar”

Maria Vallès, profesora de inglés en China.

24 años. Nació en Vilafranca del Penedès. Desde hace un año vive en Guangdong (China), la fábrica de ropa interior del mundo. Estudió ADE en ESADE y se fue de intercambio a Pekín. Le impactó tanto el país que ahora trabaja en Teach for China. Tiene facilidad para los idiomas. Relata su experiencia en un blog cuyo título es Tot ho farem. Frase: “No he fracasado, he encontrado diez mil formas que no funcionan” Edison.

Ni Hao

Teach for China es una organización sin ánimo de lucro que apoya a las escuelas rurales a combatir el fracaso escolar. María es una de sus comprometidas profesoras. “No estoy de acuerdo en que algo tan arbitrario como el lugar de nacimiento tenga que determinar tu vida”, dice convencida. Por eso, al acabar la carrera, decidió irse dos años a la otra punto del mundo a ayudar en lo que sabe, enseñando inglés. La adaptación no ha sido fácil, empezando por el hecho de que los alumnos era la primera vez que veían a una persona europea. Al llegar se encontró con que tenía que lidiar con una clase de ochenta niños de entre 13 y 16 años. Al verse incapaz de memorizar sus impronunciables nombres, decidió asignar un nombre inglés a cada uno de ellos. Con mucho cariño, paciencia, sacrificio y entrega ha conseguido seguir adelante.

Teniendo varias ofertas de distintas empresas, escogí irme a China a trabajar en Teach for China.

Es una mujer valiente…

No soy valiente, es que lo otro no me motivaba y esto sí. He ido voluntariamente, era un reto para mí.

¿A qué se dedica Teach for China?

Es una organización que tiene como misión luchar contra las desigualdades educativas que se dan en China, entre las zonas rurales y las urbanas. En las ciudades el 70% de los niños que van a la escuela luego van a la universidad, mientras que en los pueblos sólo acaban yendo un 2%.

Donde no hay educación, hay distinción de clases.

Así es. En la zona en la que vivo tienen la creencia de que “son tontos” y no irán a ninguna parte porque son pobres.

¿Cómo se explica?

No tienen aspiraciones porque no conocen. Se basan en lo que han visto siempre, nunca han salido de allí. En su vida sólo han visto a gente trabajar en el campo y en las fábricas.

La misión de la escuela se antoja clave.

El problema es que no tienen recursos ni dinero para pagar a buenos maestros. Los profesores de inglés, por ejemplo, apenas saben hablar el idioma. Sólo se preocupan por enseñar a los niños a resolver el examen y les hacen memorizar el libro a saco. Es desesperante, ni aprenden ni sacan buena nota en el examen.

Vaya panorama…

Por no hablar de lo arraigada que tienen la costumbre de copiar. Mientras hacen un examen los profesores se van a tomar té tranquilamente. Yo al principio no entendía nada y me ponía histérica. Pero los que acababan por no entender nada eran los alumnos al llevar toda la vida copiando.

¿Qué ha podido aportar en medio de todo este despropósito?

Yo les podía enseñar algo distinto, de hecho traté de enseñarles a hablar inglés en vez de sólo a leer y escribir, pero luego les evaluaban según los exámenes del gobierno y había mucha presión. Lo que sí hice fue atender a todos los niños por igual.

Gestionar una clase con ochenta alumnos no debe ser tarea fácil.

Allí las clases funcionan como una competición, ponen a los listos delante y a los tontos detrás. Yo intenté no centrarme mucho en los veinte mejores, sino en los veinte peores, los que a pesar de tener un nivel pésimo tuvieran ganas de aprender. Los otros profesores me decían: “¿pero qué haces?”

¿Y qué impacto tuvo entre los alumnos?

Muchos me dijeron que les daba la sensación de que no tiraba la toalla con ellos. Saben que si no son de los mejores estudiantes ya no importan a nadie y lo van a tener muy complicado para estudiar. Mi intención era cambiarles el chip, que en vez de decir “no podemos” viesen que con esfuerzo y pequeñas metas lo podían conseguir.

¿Se ha sentido respetada por sus alumnos?

La mayoría me han respetado. Y los que no, me han pedido perdón al final de curso. Había un chico muy rebelde, se portaba fatal y me insultaba, que se fue a mitad de curso al negarse a estudiar. Un día a través del Messenger chino me escribió: “Lo siento, eras muy buena conmigo…”

Después de todo, ¿está orgullosa de su primer año como profesora?

Sí. Aunque he hecho muchas cosas mal que quiero mejorar.

¿Cómo qué?

Este próximo año utilizaré métodos que ya sé que funcionan. Seré más consistente con los castigos si no entregan los deberes. Y a la hora de corregir los test es mucho más eficiente que me ayuden mis alumnos porque me pasaba muchas horas encerrada. Así tendré más tiempo para poder relacionarme con los profesores y niños.

La experiencia es un grado.

Ahora ya sé cómo llevar una clase, me desenvuelvo más o menos bien en chino, conozco la escuela y la gente, sé cómo funciona el libro… espero que vaya todo mejor.

Más allá de su trabajo, ¿está disfrutando de China?

No he tenido apenas tiempo para viajar y donde estoy yo no hay nada a hacer, allí no existe el ocio. Bueno, he hecho mucho deporte.

¿Ha jugado mucho a ping-pong?

Jaja no. Nos bajamos unos videos de Internet para hacer ejercicio. Es como si fuera a hacer aerobic al gimnasio pero por la televisión. Me ayudaba a desconectar.

¿Qué ha echado de menos estando allí?

El cine, el jamón, el vino, a mi familia, quedar con los amigos, salir de fiesta, leer el periódico los domingos… ¡aquí tenemos de todo! Pero bueno allí también he sido feliz con menos cosas.

Felices los de espíritu sencillo.

Al final me he dado cuenta de lo poco que necesitamos para vivir. Sin contar la salud, sólo necesito Internet y agua corriente. Ya está. Bueno, y aceite de oliva.

Sencilla pero sibarita…

Tener allí cosas de aquí me parece muy fuerte. Cualquier chorrada que me envíen me hace mucha ilusión. Por mi cumpleaños, un chico que me seguía en el blog, me hizo llegar una caja con cereales, latas de atún, una botella de vino y chocolate. ¡Fue bestial!

P.D: Si quieres tener un recuerdo de esta entrevista en forma de camiseta con la frase “No he fracasado, he encontrado diez mil formas que no funcionan”, click aquí.
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5 pensamientos en ““Me centro en los peores alumnos para que vean que con esfuerzo se puede aprobar”

  1. Increíble la labor que estas haciendo allí María! Aunque lo niegues, si que hay que ser valiente para dejar la “comodidad” del mundo que nos rodea y cambiar tu estilo de vida completamente. Muchos ánimos y espero que este nuevo curso vaya muy bien!
    Gran entrevista!! Estoy enganchado a este blog!!

  2. Tengo la gran oportunidad de estar escuchando en la universidad una charla de Maria. La verdad es que físicamente transmite aún más su gran valentia por dejar lo cómodo y lanzarse en la educación a los más necesitados! Todo un ejemplo!

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