“En nuestra sociedad hay mucha gente con ganas de ayudar”

Blanca Piera. Directora de Miaportacion.org

41 años. De Barcelona. Casada y con seis hijos, el último recién nacido. Estudió Diseño gráfico y Publicidad. Acaban de lanzar, por tercer año, el proyecto navideño: Buscamos Reyes Majos, para que los más desfavorecidos también reciban un regalo. Frase: “Cuando sueñas solo, sólo es un sueño; cuando sueñas con otros, es el comienzo de la realidad” – Hélder Cámara.

¿Qué puedo hacer por los demás?

Muchas veces queremos ayudar a los más necesitados pero no sabemos cómo hacerlo ni a quién dirigirnos y acabamos desistiendo. Blanca Piera y Manuel Roca, su marido, movidos por una gran fuerza de voluntad, altruismo e ilusión, quisieron materializar sus inquietudes humanitarias y crearon Miaportacion hace poco más de dos años. Se trata de una plataforma que da visibilidad y ayuda a “gente necesitada con pequeñas necesidades”. Si tú no usas una bicicleta y hay un niño al que le vendría de fábula, ¿por qué no tener un buen gesto? Este es un ejemplo de las múltiples opciones en las que puedes colaborar; te aconsejo que des un paseo virtual por su portal y veas dónde te sientes atraído a echar una mano. Como dijo Séneca, “la recompensa de una buena acción es haberla hecho”.

Mi marido y yo, colaborando como voluntarios en una entidad del barrio del Raval, vimos que las familias a las que asistíamos tenían necesidades concretas: una nevera, una armario, un cochecito, un colchón… Era cuestión de darlas a conocer y pensamos que Internet podía ayudarnos muchísimo.

Así es como nació Miaportacion.

Sí. De repente, un buen día, pasó a ser una plataforma web. Sabíamos que la idea era muy buena pero, como todo, alguien tenía que ocuparse y teníamos que ver si tenía sentido, si realmente era útil para las entidades sociales.

A eso se ha dedicado los dos últimos años.

Nos hemos dado a conocer a muchas entidades, actualmente colaboramos con sesenta y seis. Hemos visto cómo funcionan para saber qué es lo que realmente necesitan y ahora somos un canal más desde el que reciben ayuda.

¿Cómo les benefician? Sigue leyendo

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“Si mirásemos un poco más al de al lado no harían falta las oenegés”

Lara Concellón. Impulsora de Dentistas Pro Raval.

24 años. De Barcelona. Odontóloga. Le gusta dibujar, leer y correr detrás de los niños. Frase: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.” Madre Teresa de Calcuta.

Dentista sonriente

De pequeña era la clásica niña que siempre se apuntaba con el colegio a ir a ayudar a comedores sociales. Y que soñaba con irse a África con Médicos Sin Fronteras. Ahora, con el sueño vigente, ha acabado siendo dentista y está encantada de ello. Convencida tanto espiritual como humanamente de que darse a los demás es lo que le hace feliz, Lara ha juntado su vocación altruista con la médica poniendo en marcha Dentistas Pro Raval, un ambicioso proyecto que pretende ayudar en el cuarto mundo, en el barrio del Raval de Barcelona. Concretamente en el centro abierto Casal dels Infants, donde un día acudió como voluntaria y dijo que no volvería al no verse capaz de volver a sufrir tal revolución infantil. Hoy es su prioridad, esos niños forman parte de su vida.

A los 20 años tuve una crisis existencial.

¿Qué le pasó?

No sabía qué narices estaba haciendo, toda mi vida estaba llena de banalidades. Quería dejar la carrera y pensaba que todo era una mierda.

¿Lo solucionó?

Mi madre me dijo que cuando estás agobiado y piensas mucho en ti, la solución pasa por dejar de pensar en ti y pensar en los demás. Ahora es el motor de mi vida.

¿Y qué decidió?

Volver a hacer voluntariado. ¿Sabe qué? Sigue leyendo

“La cara es el espejo del alma”

Mª Encarnación Hernández. Una persona que quiere y se deja querer.

84 años. De Barranquillo, un pueblo de Granada. Se mudó a Barcelona a los 30 años. Viuda, tiene 4 hijos, 8 nietos y 8 bisnietos. Es una madre, abuela, bisabuela y, sobre todo, persona muy querida. Frase: “Dios los cría y ellos se juntan”. Refrán popular.

La alegría de la huerta

María Encarnación es una bellísima persona que conocí yendo a repartir comida a familias del barrio del Raval, en Barcelona. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que fui a visitarla con una buena amiga pero se acordaba perfectamente de nosotros. Sigue igual. Mermada físicamente pero con un entusiasmo y salero, propio de su tierra, envidiable. Su vida la ha dedicado a repartir suerte vendiendo billetes de lotería y a cuidar de los suyos. Se casó a los diecisiete años y a los veintiuno ya tenía tres de los cuatro hijos que ama. De cultura popular, vive en condiciones muy humildes y lidia día a día con la crueldad de la crisis. Es extraordinaria por su bondad, sencillez y forma de sonreír a la vida. Como dijo Hemingway, “la gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre”.

Qué ilusión verle de nuevo.

¡Y a mí! La veo estupenda.

Estoy bien, todo el mundo me lo dice. Pero no puedo andar como yo quiero.

¡Con lo que le gusta pasear!

No siento rabia, sino tristeza. Con lo que he sido y ahora no puedo. Pero, ¿qué le vamos a hacer, hijo mío? Aguantar todo lo que venga y que se pare aquí, que Dios no me suba más la enfermedad.

¿Qué tiene?

Tengo de todo: colesterol, azúcar, la tensión alta hasta el tope, el cuerpo me falla, me he caído más de veinte veces… Sigue leyendo